La Gaceta de Masía Aitona

Penyagolosa, la gran Dama de Piedra


En invierno, en verano, en cualquier época del año, a ser posible en primavera, la gran Dama de Piedra, la Penyagolosa abre su  cumbre a todos los que se atrevan o quieran abrazarla. La segunda altura de la Comunidad Valenciana destaca por su perfil afilado en su cara sur, un gran peñón de piedra y roca que marca la frontera natural entre la Comunidad Valenciana y las tierras del Maestrazgo turolense.  En Masía Aitona recibimos a muchos clientes que nos toman como punto de referencia para alojarse y descansar a la ida o a la vuelta  de su ascenso a la montaña más emblemática de Castellón.

Desde Masía Aitona nos separan 40 minutos en coche, hasta Vistabella, pasando por Atzeneta y Culla. Hay otra posibilidad de llegar hasta el Santuario de San Joan de Penyagolosa, a través de Xodos pero la carretera está en peores condiciones, de hecho se trata,  más bien de una pista de tierra, no apta para todos los públicos. Sea cual sea el camino elegido, antes de iniciar el ascenso hasta la cumbre que dura, a buen ritmo dos horas, recomendamos tomar fuerzas en el Santuario de San Joan, una construcción de estilo gótico medieval, que se encuentra a 9 kms de Vistabella, el último punto de civilización, antes de adentrarse en el Parque natural.

 

“La segunda altura de la Comunidad Valenciana destaca por su perfil afilado en su cara sur, un gran peñón de piedra y roca que marca la frontera natural entre la Comunidad Valenciana y las tierras del Maestrazgo turolense.”


Este santuario es el foco de atracción religiosa más importante de la provincia, recibiendo año tras año las peregrinaciones ancestrales de la mayoría de pueblos de alrededor, como Culla, Vistabella, Xodos y Puertomingalvo. Destacando por encima de todas las peregrinaciones, la de los peregrinos de les Useres al que daremos rendida cuenta en otro artículo de la Gaceta de Masía Aitona.

La imagen románica de Sant Joan de Penyagolosa consiste en una escultura de madera policromada, que lamentablemente, ha sufrido algún incendio a lo largo de su historia, como ocurrió durante la Guerra Civil de 1936. La desproporción que la figura muestra de su cabeza y cuello con respecto al resto del cuerpo se interpreta como un intento de resaltar el hecho de que el Santo muriera degollado. Un paraje singular, dónde se respira mucha calma, la necesaria para mentalizarse del esfuerzo  que viene a continuación,  el reto que supone el ascenso a una cumbre de 1813 metros de altitud.


La fauna y la flora del Parque natural del Penyagolosa corresponden a un ecosistema mediterráneo, dónde dominan los pinares tanto de pino rojo como negro, el arce, el tilo, el roble melojo, el acebo, el manzano silvestre y el tejo. En las rocas de la cima crecen plantas raras, entre las que destaca el geranio de Cavanilles, llamado así en honor a su descubridor, un botánico valenciano. Y en cuanto a la fauna, destacan la presencia del águila real y en los últimos años la presencia de buitres. Entre los mamíferos destaca la cabra montesa y los pequeños insectívoros como la musaraña y el topillo.

Para descubrir los tesoros de este Parque Natural, siempre podemos visitar el centro de interpretación, conocido como la “casa forestal”, situada detrás de la ermita de San Joan. Se abre al público durante todo el año, de lunes a domingo con un horario de apertura de 10 horas a 14 horas y el sábado también por la tarde de 15 horas a 17 horas. Sirve como punto de información para conocer más a fondo las rutas del parque natural, para informarse sobre los municipios de la zona y otros aspectos relacionados con la biodiversidad y la cultura de Penyagolosa. Además, también ofrece dos espacios abiertos para visitar, una sala de exposiciones y un metraje audiovisual. https://espacios-naturales.blogspot.com/2015/12/la-casa-forestal-del-gegant.html

La ruta clásica de ascenso a la cumbre, transcurre en varias etapas. Desde el parking tomamos la pista ancha que nos lleva en dirección Sur y por la que caminaremos durante unos 600m. Al llegar allí, veremos un cartel que apunta en dirección al “Barranc de la Pegunta”. Seguiremos por ese lado, dejando la pista principal, y caminando por un sendero de unos 4,5 kms rodeados de un entorno natural privilegiado. Cuando por fin alcancemos el barranco, que la mayoría de las veces está seco, aunque a veces si ha llovido forma un pequeño arroyo que acompaña al caminante durante un buen tramo por el lado izquierdo. Durante la subida pasaremos junto a la Font Nova de la Pegunta (que no es más que el rebosadero del depósito de la Pegunta ubicado algo más arriba en el interior del barranco). A los casi 4 kms de ruta, veremos otro cartel que indica “La Banyadera”, tenemos que seguir hacia este lugar que conduce a la Explanada del Corralico, una planicie que nos da acceso a la etapa final del ascenso a la cumbre. Se puede llegar hasta esta explanada en coche desde el Santuario.

El tramo final es el más duro, se gana en altura, hay más desniveles y es mejor hacer el ascenso en zigzag para amortiguar los desniveles. Más o menos en el Km 5,8 de ruta se alcanza un pequeño refugio llamado La Caseta de L’Ombria, El frondoso bosque va dejando paso a una vegetación de árboles diseminados de mucho menor tamaño que permiten ver el duro suelo de roca por el que ya caminaremos hasta llegar a la cima. Una cumbre coronada por dos espolones: el de la Caseta de les Antenes, una estación meteorológica y la Caseta del guarda. Impresionantes las vistas como era de esperar. Si tenemos la suerte de tener un cielo despejado, desde la corona de la Gran Dama o el  “Gegant de pedra”, se perciben la Sierra de Espadán, la de Javalambre o incluso el Parque natural de las Islas Columbretes.  El esfuerzo ha  merecido la pena.

Para regresar al punto de partida, volveremos por el mismo camino andado durante un kilómetro y medio más o menos. Habrá que hacer el descenso en esta zona, de nuevo haciendo zigzag para amortiguar los desniveles. Llegaremos hasta casi la explanada del corralico y nos desviaremos antes hacia el camino que indica el “Barranc del Forn”. Tomaremos un sendero (PR V79) que nos irá bajando de manera constante y bastante cómoda hasta el mismo centro de Interpretación y Santuario. En apenas 1 hora, estaremos llegando al Santuario, nuestro punto de partida.

Y así culmina nuestra ruta. Mejor dicho, no terminará hasta que volvamos a Masía Aitona, dónde nos esperarán, según la época con una cerveza bien fría o un chocolate caliente.  ¿Te animas?

 

 

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