La Gaceta de Masía Aitona

Xodos y la leyenda del "Bou d´or"

 

Cuenta la leyenda que en este pueblo, ubicado a los pies de la Penyagolosa, la segunda cumbre de la comunidad valenciana, y edificado en la cima de una roca, los musulmanes, varios siglos atrás, escondieron un tesoro en una cueva. Dicho tesoro se encuentra a buen recaudo, vigilado por un hombre-toro que vigila desde entonces el botín sin descanso. Nadie hasta la fecha ha sido capaz de recuperarlo, y quien lo consiga será recompensado con un toro de oro macizo, si logra derrotar al guardián. 

 

El tesoro se encuentra supuestamente escondido y protegido,  en una cueva conocida como la “Roca de L´Águila”. Sólo puede producirse el hallazgo en una época determinada del año. Pasan los siglos y la leyenda sigue viva, el “Toro de oro” sigue escondido en las entrañas de una cueva. ¿Quién sabe? Puede que un día la leyenda se haga realidad y veamos a un toro de verdad dirigirse desde Chodos hasta la cima de la Penyagolosa.

 

Desde Masía Aitona hasta el Santuario de San Juan de Penyagolosa se puede ir por dos vías, por la CV 170 pasando por Atzeneta hasta llegar a Vistabella del Maestrazgo, o también por Chodos, un trayecto más corto pero nada recomendable, a no ser que a uno le apetezca conducir por pistas de tierra, y santiguarse cada dos por tres… Aunque, si la visita acaba en Chodos, ya merece la pena llegar hasta este pueblo y recorrer sus calles empedradas.

 

“La leyenda sigue viva, el “Toro de oro” sigue escondido en las entrañas de una cueva. ¿Quién sabe? Puede que un día la leyenda se haga realidad y veamos a un toro de verdad dirigirse desde Chodos hasta la cima de la Penyagolosa..”

A 1063 metros de altura, se encuentra Xodos, nada más y nada menos. Un preámbulo natural a la cima de la “gran dama del Maestrazgo”, la Penyagolosa, a la que dedicaré un capítulo entero en la Gaceta de Masía Aitona. De origen árabe, Chodos ó Xodos en valenciano, perteneció a la tinença de l´Alcalatén, en la actualidad, lo que se conoce como la comarca de l’Alcalatén. Tras la Conquista, el señorío le fue otorgado por el rey Jaime I a Ximén de Urrea II, noble aragonés e hijo del primer señor de l’Alcalatén, que le concedió carta puebla el 17 de junio de 1254.

 

Por los restos de muralla que se aprecian, la población debió estar totalmente amurallada aunque, sólo se conserva la torre del homenaje. Para acceder a este torreón cúbico, se aconseja ir caminando ya que en la parte alta del pueblo, las calles son muy estrechas y empinadas para ir en coche. Su origen no está escrito pero por sus características podríamos remontarnos a los siglos XI y XII en el período de los Reinos de Taifas, cuando la ocupación árabe se expandía por la zona norte y oeste de la provincia. Actualmente sólo quedan cuatro paredes exteriores en muy mal estado, con su centro invadido de vegetación.

 

En mejor estado se encuentra la Iglesia Parroquial de San Pedro. También en la zona más alta de Chodos, se concentran: esta iglesia de tres altares con su campanario, una Torre portal, una entrada porticada sobre la que descansa el famoso “Callis” y el acceso a través de la calle mayor al mirador que se sitúa en un precipicio desde el que se disfruta de unas vistas panorámicas increíbles.

Chodos es una parada obligatoria en la ruta que recorren los peregrinos de les Useres, cada mes de abril, en su ascenso al Santuario de San Juan de Penyagolosa. Una romería ancestral que ha sido declarada como “bien de interés cultural inmaterial de la Comunitat”. Otro evento que merece un capítulo completo en la Gaceta de Masía Aitona.

 

Si aún quedan fuerzas para seguir caminando y descubriendo Chodos y su entorno, una buena alternativa es seguir la “Ruta de Masías y pastores”. Esta ruta de dificultad moderada y 16 kms de recorrido transcurre por caminos de herradura y antiguas vías de ganado. No hablamos de un ascenso muy  vertiginoso pero sí que se recomienda llevar buen calzado y tener una mínima experiencia como senderista. Los paisajes son agrestes, duros, pero al mismo tiempo de una magnitud inconmensurable.

 

Como en el resto de los pueblos del entorno de Masía Aitona, en Xodos también merece la pena recuperar fuerzas en uno de sus dos restaurantes. En el hotel Rural Casa Anna, o bien el bar-restaurante Porcar, la comida es tradicional y casera en ambos casos. El plato típico es la Olleta (guiso tradicional con legumbres, verduras y carne de cerdo). Y como productos estrella, destacan las carnes a la brasa como cordero y conejo, o bien, los platos cocinados con robellones, jamón secado en la tierra, caracoles o el tradicional ‘perol’ (producto cocido de carne de cerdo, carrillera, lengua y riñones de cerdo.

 

Y para culminar el viaje, en Masía Aitona os esperamos, cuando regreséis, con un chocolate caliente, frente a la chimenea si visitáis Chodos en otoño o en invierno, ó con una cerveza bien fresca si lo hacéis en verano o en primavera. ¿Os apetece el plan?

 

 

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